Cómo será que nos acostumbramos a caminar en suelo firme y con zapatos que cuando camino descalzo por la playa cada paso me da una feliz paz, como esa sensación de sacarme los zapatos en una plaza y pisar el verde pasto.
Extraño bordear espuma y olas mientras el reflejo del sol lo convierte todo en un camino de oro donde no hay apuro, no hay fin ni metas, solo el camino.
Amo esos momentos donde se siente cómo la conexión con la naturaleza, al dejarla entrar, vuelve a nosotros.
De DF a la Ciudad de Buenos Aires, estos días fríos y nublados de la temporalidad de este escrito, me hacen extrañarte mar.
Espacio para soltar mis escritos personales tanto literales como opiniones y pensamientos sin ningún tipo de censura.
martes, mayo 27, 2008
missing
domingo, mayo 11, 2008
connected
No matter where...
Es tarde, corro las cortinas para ver la ciudad, wireless falla un poco, pero me deja escribir un poco y ver lo que fue de esta semana en fotos que no son las de mi memoria solamente.
Por lo general se ven millones de luces y ninguna estrella, pero esta noche oscura muestra un par. El resto de las luces son solamente de la tierra.
Disfruto de esa paz y de la música en la soledad de la noche mientras leo y veo lo que mis amigos, virtuales y reales, hacen en su lado del mundo.
Solo extraño la presencia real de ellos y los buenos momentos que invitamos a pasar en nuestros instantes.
Pienso hoy en el tiempo que pasa, en lo que queda y su mella en nuestras vidas. En lo que hacemos con el y en el cuidado que hay que tener de no ir por el camino que te lleva al desvío incorrecto.
Creo que vengo a caer en este pensamiento recurrente más de la cuenta. Me relajo. Pasan los minutos, es mi tiempo que no es mio ni de nadie. Es mi recuerdo y si no estuviese, acá quedó grabado.
Me conecto con ellos.
DF, México, 7 de mayo de 2008
jueves, marzo 31, 2005
Prefacio y Preludio de tiempo
Este es casi mi primer blog. Mi intención es publicar lo que vaya creando, lo que tenga ganas de escribir, por lo que espero tratar de cumplir con no abandonarlo mucho tiempo.
Por una cuestión de tiempos obviamente, voy a subir un texto que escribí hace poco, espero lo disfrutes.
Preludio de tiempo
Buenos Aires, 2005-02-13
Entonces me senté descalzo sintiendo el pasto que había disfrutando de la sombra del sol de un día de verano. Una tranquera dividía un lindo espacio verde muy cuidado. Demasiado pacifico como para que no hubiese nadie tirado disfrutando de eso. De fondo se mezclaba el susurro alborotado de la gente que también como yo, se habían tomado un recreo de
Todavía le quedan unas horas de sol al día, tiempo suficiente como para seguir disfrutando de este rato en el que además aproveché para sentarme a escribir.
Ya no se si escribir me gusta por lo que se me ocurre escribir, por lo general son cosas que fluyen directamente de mi mente casi sin proceso previo, o porque simplemente me hace bien. Creo que son en porcentajes similares ambas.
Así también es como empiezo a escribir algo que desconozco, tal vez porque me guste jugar con la naturaleza de las cosas que nos pasan en
Dentro de mayoría de los misterios de la mente humana, uno es cómo reacciona ante estas situaciones, y esta no está sola, ya que la acompañan las emociones que se encarnan como experiencias recolectadas de la vida, del día a día.
Es entonces donde paro el tiempo para dejar una huella escrita, en un simple momento de paz.
En este momento me acuerdo el dicho ese que dice como los pájaros, que cantan sin pensar en que no tiene que comer al otro día. Bueno, claro que si lo analizamos, los pájaros no necesitan un departamento, comprar comida o medicamentos o hasta un teléfono para llamar a sus amigos, jeje. Pero bueno, se entiende que hay que copiarse de ciertas filosofías de vida un poco más parecidas a ellas que a un mundo de alienes, porque al final pasamos el año 2000 y los alienados somos nosotros cada vez más afuera de la naturaleza del mundo. Creo que como toda revolución evolutiva hay parte de un caos natural hasta encontrar un equilibrio y mientras tanto nos encontramos en un gran experimento de prueba y error de la misma sociedad y de la sociedad con el resto del mundo. Creo que me fui ahí, a la parte del mástil más alto del barco (dícese carajo).
También me doy cuenta que lo que me permite tener estos momentos de retrospección son los mementos de soledad auto-impuestos, que si uno los aprovecha, nunca son tan solitarios, porque me tengo a mi y a vos que estás leyendo esto, aunque en un tiempo distinto, está igual detenido como el instante en el que yo empecé a escribirlo para compartirlo con vos, mi anónimo, atemporal e invisible acompañante.

